lunes, 31 de agosto de 2015

Disfrutar de la luz


"Un día, desanimado ante la maldad y el estado catastrófico - en mi opinión - del mundo, fui a expresarle mi desaliento a mi maestro. Le comenté que esta tierra era todo menos un lugar feliz. "¿Con tanto sufrimiento, para qué estamos aquí?" le pregunté.
- Para disfrutar de la luz.
- ¿Para disfrutar de la luz? Casi solté una risotada - ¿Qué luz hay en este mundo, lleno de ladrones, de explotación de unos seres humanos sobre otros, codicia, egoísmo...? Hasta la naturaleza se muere con el maltrato del hombre.
Mi maestro me miró en silencio. 
- Mira al sol, ¿qué ves?
- ¿Qué voy a ver? Nada, sólo luz que me deslumbra. Me quedo ciego. No hay nada especial que ver, excepto deslumbrarme.
- Ahora entra en el cuarto trastero, al fondo del patio. 
Fui allí. Nada especial, un cuarto oscuro con una ventana, a través de la cual un rayo de luz iluminaba los trastos que se allí se acumulaban.
Volví junto al maestro.
- Ya estoy. ¿Y?
- ¿Qué viste?
- Trastos viejos en la oscuridad, apenas se veía nada, hay poca luz.
- ¿Viste el rayo de luz que entraba?
- Sí.
- ¿Podrías ver algo sin ese rayo de luz?
- No. 
Silencio. Le miraba, y él esperaba que dijera algo. Pero no tenía nada que decir.
- ¿Entiendes? Es en la oscuridad cuando podemos comprender la importancia de la luz. Estamos rodeados de oscuridad, como dices, pero es así como podemos apreciar, comprender - y disfrutar - de cosas como una sonrisa a tiempo, una palabra de aliento, un gesto noble cotidiano, un pequeño acto de generosidad no pedido, la ayuda, la solidaridad. Tenemos el privilegio de estar aquí para poder apreciar estos rayos de luz, destacan mucho más, son más bellos entre la oscuridad. Por pequeños que sean, debemos aprender que bastan para iluminar nuestro mundo. ¡Estamos recibiendo un curso vital sobre la luz! 
Me quedé mirándole.
- Te estás perdiendo lo mejor. Te estás perdiendo la luz. Agradece la oscuridad, que te ofrece la oportunidad de conocerla."

Integración


Los Siddhas tamiles confiaron en el esfuerzo del individuo para el logro de la liberación, así como en la gracia divina. Este esfuerzo, esta aspiración, está representado por el triángulo que apunta hacia arriba; la gracia está representada por el triángulo que señala hacia abajo. Su combinación, el triángulo de doble intersección, forma la base de su yantra más importante, un objeto geométrico de concentración y de integración de los niveles espirituales y materiales de la existencia. Los Siddhas insisten en el valor del yoga tántrico como un medio para la realización de la libertad y de la inmortalidad en este mundo, más que en una vida celestial después de la muerte.

"El Yoga de los dieciocho Siddhas"

Espiritualidad es empatía


El desarrollo "espiritual"/personal se mide por la capacidad de empatía/compasión - esto no es sentir pena por los otros, sino ser capaz de sentir lo que sienten los demás seres vivos. La misma Amma, la "santa de los abrazos", contó en una entrevista que cuando sintió el sufrimiento de la humanidad su primera idea fue suicidarse, pero luego comprendió que eso no serviría de nada. Desde entonces ha compartido abrazos con millones y realizado una gigantesca obra social. En una ocasión le comenté a mi profesor de Yoga que estaba harto de procesar tanta basura emocional en mi práctica yóguica, y me dijo que "cuando acabe con mi basura, luego está la de los demás"... Uf. Y luego además, están los que absorben el karma negativo (sufrimiento) de otros para ayudarles en su evolución - primero, porque pueden hacerlo, y segundo, porque quieren. A eso le llamo yo "maestría".

Miro a través del mundo y ningún horizonte se alza ante mi mirada;
veo París y Tokyo y Nueva York,
veo las bombas estallando en Barcelona y en las calles de Cantón.
Las innumerables felonías del hombre y los excepcionales buenos actos toman lugar dentro de mi único ser.

Soy la bestia que él asesina, el pájaro que él alimenta y salva.
Los pensamientos de mentes desconocidas me exaltan con su estremecimiento,
cargo el dolor de millones en mi pecho solitario.

"Hombre cósmico", Sri Aurobindo, 1938

martes, 4 de agosto de 2015

La promesa del Maestro

Dicen en India que es mucho más difícil encontrar a un buen discípulo que a un buen maestro. Cuando pienso en buenos discípulos me acuerdo de Daya Mata. Yogananda, su maestro, la hacía trabajar intensamente; en una ocasión ella se quejó ante él de que con tanto trabajo apenas tenía tiempo para meditar. Yogananda le respondió: "tú haz el trabajo que te mando y no te preocupes, yo meditaré por ti". Cuando Yogananda dejó su cuerpo en 1952 Daya Mata se hizo cargo de toda su organización. Y alcanzó el nirvikalpa samadhi, el trance yóguico de la unión con el Absoluto. Fue de los pocos discípulos de Yogananda que alcanzaron este raro logro. Su imagen en samadhi transmite una dulzura y un gozo insondables. El maestro mantuvo su promesa.


lunes, 3 de agosto de 2015

El Testigo de la danza


El cultivo de la consciencia, convertirte en el testigo incondicional, no es el final de la práctica. Es sólo el principio. A partir de ahí suceden cosas. Ser testigo no implica no actuar, sino actuar con consciencia. De hecho, "kriya" significa "acción con consciencia". El Ser no sólo es estático, también es dinámico... ¡también es pura manifestación! Ser el Testigo no es inacción. Se puede habla
r, se puede razonar (algo necesario para mejorar tu vida), se actúa, pero se hace desde el Testigo. Esto es la prolongación de la meditación en la vida diaria.

El "yo" también se puede observar; cumple su papel. Es fácil, sabes que es sólo un traje, útil según la ocasión. Shiva no mata al demonio del ego, lo mantiene sujeto bajo su pie. En sociedad se interactúa mejor con un traje, todo se facilita. Y luego, en la meditación, te pones cómodo, te lo quitas e incluso lo echas a lavar.

domingo, 2 de agosto de 2015

Reencarnación

Según los Yoga Sutras, si meditas en los contenidos de tu mente te puede venir el conocimiento de vidas anteriores. No te vendrán recuerdos concretos, pero sí puedes descubrir samskaras o tendencias mentales, por ejemplo, atracción o repulsión por países en los que nunca has estado, facilidad por determinadas actividades (hay niños que nacen músicos natos, etc.), gustos por ropas o comidas, incluso fobias inexplicables... Yo de pequeño, sin saber nada de este tema, recuerdo la confusión que sentí al oír por primera vez a Bach o Tchaikovsky, ya conocía esa música, pero no sabía por qué. A casi todos nos han pasado cosas así, pero las olvidamos.
Cuando los niños son muy pequeños, en un entorno receptivo, pueden traer recuerdos, lo he visto en algunos. Luego los olvidan en su nueva vida - algo muy útil para empezar de nuevo.
Resulta curioso observar, por ejemplo, gemelos que tienen personalidades muy diferentes, a pesar de compartir la genética y el ambiente - pero hay algo más, un bagaje que traen, que les hace ser distintos, a veces de forma radical.

Con todo, dicen en India que lo que fuiste en otras vidas es pasado y no es relevante, todo lo que fuiste lo llevas ahora contigo, y tus aprendizajes están aquí y ahora. Está por Internet la historia de una norteamericana que recordó haber sido Ana Frank, bastante convincente para mí. Lo interesante es que, tras muchas pesadillas, reconoció en personas que la estaban atacando ahora a las mismas personas que la mataron en el campo de concentración, cuando era Ana Frank, y resolvió que "esta vez no me matarán de nuevo". Es interesante ver como las lecciones se repiten una y otra vez hasta que se resuelven, como en la película "Atrapado en el tiempo".
El concepto de reencarnación va ligado al del karma - uno recoge tarde o temprano lo que sembró. Eso explica "por qué le pasan cosas malas a personas buenas y cosas buenas a personas malas", el famoso "problema del mal", al que los teólogos cristianos no encuentran explicación.