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lunes, 2 de agosto de 2021

Sesiones de activación de chakras

 

La luz blanca se descompone en 7 colores. Igualmente la consciencia se manifiesta a través de 7 centros psíquicos o chakras que configuran nuestra personalidad, que siguen también los colores del arco iris.
Los chakras se manifiestan a nivel físico, emocional y mental. Guardan las memorias del pasado, y a nivel superficial, los hechos más recientes que te han sucedido, hasta que son integrados.
A menudo estas memorias son como gafas a través de las cuales filtramos nuestra realidad y nuestras experiencias, - igual que unas gafas grises nos hacen ver todo gris.
Volvernos conscientes de estos filtros del pasado (llamados “samskaras" en Yoga) y soltarlos resulta profundamente liberador; nacemos a un mundo fresco y renovado, libre de condicionamientos y lleno de múltiples posibilidades.
La energía puede solucionar los bloqueos de la consciencia. Trabajando con la energía en los chakras podemos acceder estos bloqueos y soltarlos, mucho más rápido de lo que imaginamos. De ahí la belleza del trabajo energético en los chakras.
Sigo dando sesiones presenciales de activación y sanación de chakras, en Valencia. ¡Y me encanta! - porque cuando alguien sube su vibración tod@s respiramos mejor. Llámame al 649145057 para más información.

jueves, 18 de febrero de 2021

Liberar los rastros kármicos de los chakras

 

En nuestra psique hay rastros kármicos o tendencias, llamados "samskaras", que frecuentemente activan respuestas indeseadas, a veces automáticas, en el cuerpo emocional y en el mental. Cuando una persona se deja llevar por estas respuestas indeseadas, en vez de confrontarlas desde el testigo, acaba sintiéndose mal. Estas respuestas crean un entorno en la psique que constituye la “personalidad” del individuo ordinario, que usualmente vive como reacción a estas respuestas.

En el Yoga de los Siddhas se expande la consciencia también en los siete chakras. Cada chakra tiene samskaras conscientes e inconscientes relacionados con cada uno de ellos. Los samskaras negativos, aquellos que nos impiden crecer y manifestar nuestro potencial divino, deben ser desvelados, liberados y superados para que se vuelvan inefectivos y dejen de activar respuestas indeseadas. Conforme uno avanza en el Yoga se vuelve más consciente de estas respuestas disonantes que provienen de los samskaras de los chakras.

- Del libro "Avanzando en el Yoga: el sendero de Kundalini, los chakras y los siddhas"


martes, 28 de abril de 2020

La apertura de los siete sellos


El libro cristiano del Apocalipsis de San Juan narra cómo tras la apertura de siete sellos y el toque de siete trompetas se produce una gran conmoción cósmica, los cielos se polarizan entre el bien y el mal. Los muertos vuelven a la vida y se realiza una criba, los ángeles llevan a la vida eterna a los justos resucitados y a los malvados los llevan a la condenación eterna.
Observar este texto de San Juan desde una perspectiva yóguica nos revela significados interesantes. La apertura de los chakras, los siete sellos o las siete trompetas, puede activar y hacer aflorar a la consciencia mucho material asociado a cada uno de ellos, memorias y samskaras (tendencias internas). Algo que puede resultar ciertamente abrumador. Entonces necesitaremos meter discernimiento, como hacen las fuerzas celestiales, nuestras tendencias superiores, y separar aquellos samskaras o tendencias que nos hacen avanzar (los justos) y dejar partir y disolver aquellos que nos retienen (los malvados). Un pequeño Juicio Final que deberemos incorporar a nuestra práctica yóguica diaria, con consciencia, calma y desapego.

Del libro "Avanzando en el Yoga"

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Una historia sobre Agastyar



Agastyar es uno de los Siddhas o “seres perfeccionados” más antiguos y legendarios. Aparece tanto en el Ramayana como en el Mahabharata, los dos grandes relatos épicos de la India.

Un verso del Tirumandiram, la obra maestra del Siddha Tirumular, ensalza la grandeza de Agastyar:


338 - Agastyar, una luz omnipresente
 

Infalible al amanecer
Con el sol de los cielos elevados
Agastyar enciende el Fuego Divino;
Él es el sagrado Muni del Norte,
donde nació el Fuego Primordial,
Y la luz radiante, omnipresente.


El verso hace referencia al viaje que hizo Agastyar desde los Himalayas hasta el sur de la India, donde llevó el linaje de los Siddhas o seres perfeccionados.

Hay múltiples leyendas en torno a la figura de Agastyar, que destacan su papel como destructor de demonios – que son la  personalización de aquellas fuerzas o tendencias que impiden el desarrollo espiritual.

En la mitología hindú hay una guerra constante entre los demonios o asuras y los dioses – los primeros siempre aspiran a acosar y a derribar a los segundos, por lo que periódicamente hace falta alguna intervención divina para restablecer el orden en el universo. Los asuras o demonios suelen buscar su propio placer sin respeto por el dharma o la rectitud intrínseca universal, y el resultado suele ser sufrimiento y caos para los seres sintientes. Las manifestaciones divinas respetan y siguen el dharma, y el resultado es la prosperidad y el bienestar para todos. Esta lucha entre fuerzas constructivas y destructivas es la metáfora de nuestro proceso interno de crecimiento, en el que múltiples fuerzas están en conflicto constante, y debemos seguir nuestras tendencias más dhármicas para lograr nuestro propio bienestar y el de todos los que nos rodean.

Una de estas leyendas narra como Indra, el rey de los cielos, perseguía en vano a determinados demonios que molestaban a los dioses celestes.

Estos demonios, acosados por las fuerzas celestes de Indra, se escondieron bajo el océano. Allí no había forma de atraparlos, de modo que Indra acabó pidiendo ayuda al Siddha Agastyar.

Agastyar, mediante su poder yóguico - adquirido tras prácticas de años de intensas disciplinas - absorbió toda el agua del océano. Fue entonces cuando Indra y el ejército celestial pudieron localizar a los demonios y acabar con ellos. Después, Agastyar devolvió el agua al océano.


Una transformación radical

Agastyar fue uno de los gurús de Babaji, y le instruyó en la práctica avanzada del pranayama – control de la energía a través de la respiración.

El significado simbólico de esta historia es el siguiente: Indra, dios del cielo,  representa la mente. Debemos recordar que, según la tradición hindú, el cielo es otro estado más, pero no es todavía la Divinidad Absoluta, omnipresente - de ahí que haya manifestaciones divinas muy por encima de Indra. Éste, junto con su corte celestial (potencias y aspiraciones superiores de la persona) intenta librarse de los demonios o tendencias que los acosan y que quieren amenazar el bienestar y el progreso.

Muchas de estas tendencias se esconden en los estratos más profundos del inconsciente. Reciben el nombre de samskaras o tendencias latentes que configuran nuestra personalidad, bien de forma directa, o bien esperando, desde el fondo de nuestra mente, su momento para aparecer. Algunas de estas tendencias son beneficiosas (como el anhelo de crecer o de buscar la Verdad) y otras son perjudiciales para nuestro bienestar.

Todo este conjunto de samskaras o tendencias latentes son como capas de cebolla que ocultan la perla preciosa de nuestra realización del Ser. Son velos que finalmente esconden la Presencia Divina dentro de nosotros.

Patanjali, en sus Yoga Sutras, dice: "Como el recuerdo y los samskaras aparecen igualmente, hay una continuidad ininterrumpida en la ejecución de estas tendencias, aunque cambien el lugar, tiempo o momento de la vida", (Yoga Sutras IV-9).

Cuando a través de nuestra práctica yóguica nos despojamos de estos velos, nos volvemos “pobres de Espíritu”, usando las palabras de Jesús, podemos experimentar nuestro verdadero Ser, la gozosa e incondicionada consciencia pura.

Algunas de estas tendencias latentes a menudo son fuente de perturbación y sufrimiento. Sin embargo, al hallarse tan profundamente ocultas en nuestra psique, es difícil acceder a ellas y transformarlas.

La práctica avanzada del pranayama y de otras técnicas intensas del Yoga tienen el poder de hacer visibles a la luz de la consciencia estas tendencias (lo que es representado por el Siddha Agastyar absorbiendo las aguas del mar que ocultan a los demonios). Pero una vez sucede esto, es la mente – personificada por Indra y su corte celestial – la que debe realizar el trabajo de identificar, desenraizar y transformar estas tendencias.

¡El trabajo de todos los días de un Yoga profundo y real!

Los Siddhas no enseñan un Yoga para quitar el estrés, sino para eliminar el sufrimiento profundo y radical del ser humano, basado en tres manchas: el egoísmo, el karma y maya (engaño cósmico). Y este trabajo no es posible sin una transformación – también radical - de la naturaleza humana. Éste es el Yoga de los Siddhas.