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sábado, 2 de octubre de 2021

Ramalinga Swami y el cuerpo de luz

 

“En la puerta de la habitación en Vadalur, Tamil Nadu, India, donde Ramalinga Swami (Vallalar) disolvió su cuerpo físico en la Luz de Gracia (Luz de Dios). Ramalinga Swami fue uno de los santos más grandes que jamás haya producido la India. A la edad de 50 años, les dijo a sus discípulos que se iba porque no estaban practicando lo que les estaba enseñando. Entró en su habitación, se sentó en el suelo y les dijo que cerraran la puerta con llave y no la abrieran. Después de muchas semanas, pensaron que debía haber muerto porque no había entrado agua ni comida. Finalmente, se sorprendieron al ver un destello de luz púrpura a través de la rendija en la parte inferior de la puerta. Abrieron la puerta y vieron que no estaba. No había otra forma de salir de la habitación. Les había dicho durante años que estaba practicando una sadhana (práctica espiritual) que estaba refinando su cuerpo físico y que culminaría en su cuerpo fusionándose con la Luz de Gracia. Ramalinga Swami dijo que la clave para el desarrollo espiritual es practicar la bondad amorosa hacia todos los seres vivos en cada momento de la vida. Eso significa el 100% del tiempo. Dijo que Dios es amor y compasión y que cuando practicas la bondad amorosa, las energías de Dios fluyen a través de ti y divinizan las células de tu cuerpo.”

Traducido de:
Puedes leer un poema fundamental de Ramalinga Swami en mi web: https://www.kriyayogadebabaji.net/t-ramalinga.htm


jueves, 4 de junio de 2020

Los Siddhas y la unión en el chakra de la corona


En el Yoga de los Siddhas se busca la unión con el Divino en el chakra de la corona. Para que esta experiencia sea sostenible hace falta activar y sanar los demás chakras.

Una vez activado este centro se hace descender su energía para que trasforme los vehículos inferiores en recipientes perfectos de esa energía y consciencia divinas. La palabra “Siddha” significa “ser perfeccionado”.

El método

El cuerpo vital, energético o emocional es el mediador entre la mente y el cuerpo físico. La energía vital (prana) regula el funcionamiento del cuerpo físico y los estados mentales y emocionales. Los Siddhas utilizan mucho el pranayama, ejercicios respiratorios, para dirigir el prana. Con ellos activan kundalini, nuestro potencial de consciencia y de energía, de forma integrada. La activación de este potencial activa también la purificación de los contenidos del subconsciente; en la expansión de la consciencia estos contenidos se hacen accesibles y pueden ser resueltos y limpiados. Aquí aparece la importancia de la meditación como ayuda a este proceso.

La activación sistemática de los diferentes chakras mediante pranayamas, posturas, mantras y meditaciones favorece también la expansión de la consciencia a través de ellos. Cada chakra tiene su propio aprendizaje; entre ellos destaca la importancia de la apertura del centro del corazón para que el yogui deje atrás la limitación del ego personal.

Para la apertura de los chakras superiores resulta fundamental la elevación de la energía vital/sexual a esos centros, donde es trasmutada en energía espiritual.

El logro del “nirvikalpa samadhi” o unión irrevocable con el Ser, en el chakra de la corona, sería la culminación de todo este trabajo yóguico. En el Yoga clásico este logro supone la liberación: el fin del ciclo interminable de encarnaciones del yogui tras su disolución en el Ser.

Los Siddhas van un paso más allá y persiguen el “soruba samadhi”, la posterior trasformación incluso del cuerpo físico como vehículo perfecto del Divino. Logro que hace luego posible el servicio incesante a la humanidad sufriente; los Siddhas adoptan el voto del boddhisattva budista de ayudar a todos los seres. Babaji lo hace suyo en el juramento del Kriya Yoga, en el que parafrasea a Shantideva: “seré un protector de los desprotegidos y un guía para los viajeros. Seré un puente, un navío y un dique para los que buscan la orilla más lejana”.

martes, 5 de febrero de 2019

El templo del cuerpo


Contaba Yogui Ramaiah (profesor de Satchidananda) que el Yoga Siddhantam, la tradición de los Siddhas, comenzó hace miles de años en la cueva de Amarnath, Himalaya, cuando el primer gurú, Shiva, enseñó a Parvati, su shakti, la ciencia del pranayama. Este pranayama aceleraría la evolución espiritual del practicante, con el fin de que "el jiva se convierta en Shiva" - el individuo se transmute en divinidad. La práctica del pranayama avanzado es la llave para el desarrollo espiritual, ya que activa el despertar de los centros de consciencia o chakras. También porque - como enseña el Yoga - cada estado de consciencia está asociado a un patrón de respiración, y a la inversa, a través de un patrón de respiración podemos inducir diferentes estados de consciencia, incluyendo aquellos más meditativos e interiorizados que conducen al "samadhi", la unión con el Ser.

La ciencia del pranayama era conocida como "Vashi Yoga" por los Siddhas. Kriya Babaji fue iniciado en el Kriya Kundalini Pranayama por el legendario Siddha Agastyar cerca de Courtrallam, al sur de la India. Tras esta iniciación Babaji se desplazó a Badrinath donde alcanzó el soruba samadhi, la completa divinización de su ser, incluyendo el cuerpo físico.

Kriya Kundalini Pranayama es la herramienta más importante y poderosa del Kriya Yoga de Babaji. Despierta Kundalini, la energía latente situada en el muladhara chakra, y la distribuye por la red de nadis o canales de energía. Mediante una práctica regular, el estudiante despierta gradualmente todos los chakras, con sus correspondientes niveles de conciencia. Esto llevará finalmente, cuando madure la evolución del yogui, a la realización del Ser y al estado sin aliento del samadhi.

El logro del soruba samadhi revela que el individuo se ha sometido completamente a la Voluntad Divina y le ha permitido descender a todos los planos de la naturaleza humana y transformarlos. Babaji declaró que la práctica de Kriya Kundalini Pranayama fue esencial para esta transformación.

sábado, 26 de agosto de 2017

El mantra dorado


Si uno canta Sivayanama, Sivayanama
Uno no tomará más nacimientos futuros,
Uno puede contemplar la danza incesante a través de la gracia;
Cuando se canta adecuadamente, el cobre se vuelve oro.


El mantra dorado áurico no debe ser pronunciado en alto;
Los labios deben murmurarlo inaudiblemente.
Si el mantra áurico es inhalado con el aliento vital,
El cuerpo se convierte en oro y los que son bendecidos ganan los pies dorados.

Los pies dorados pueden ser contemplados; nacerán hijos;
Por el decreto de los pies dorados, el cobre se convierte en oro;
Cuando los pies dorados son presenciados, el cuerpo se vuelve divinizado;
Así, presencia la danza sagrada de los pies dorados.


Siddha Tirumular,
Tirumandiram

domingo, 28 de mayo de 2017

Más allá del samadhi


"El samadhi (unión yóguica con el Ser) no es la meta más elevada. Un fuerte deseo de escapar del mundo es un gran escondite para el ego sutil espiritual. Muchas almas buscan la absorción en el divino, pero los sabios más grandes nos han recordado que una vida superior incluso puede ser la del servicio. La salvación personal es una aspiración limitada. Yogui Ramaiah ha recordado siempre a su círculo más cercano que la entrega completa al Satgurú Babaji es una meta superior incluso al Soruba Samadhi (divinización del cuerpo físico de los Siddhas). Una vez Sri Ramakrishna le preguntó a Swami Vivekananda cuál era su ideal en la vida. "Permanecer absorto en el samahi" replicó Vivekananda. "¿Puedes ser tan estrecho de mente como para eso?" dijo el maestro, "ve más allá del samadhi. ¡El samadhi es una cosa insignificante para ti!". Está bien aspirar al samadhi, pero recuerda que es un medio para un fin. Las grandes almas van más allá del samadhi."

http://www.kalipath.com/?p=10

miércoles, 10 de mayo de 2017

Vasi Yoga


Vasi Yoga - la ciencia del pranayama

El Yoga Siddhantam, la tradición de los Siddhas, comenzó hace miles de años en la cueva de Amarnath, Himalaya, cuando el primer gurú, Shiva, enseñó a Parvati, su shakti, la ciencia del pranayama. Este pranayama aceleraría la evolución espiritual del practicante, con el fin de que "el jiva se convierta en Shiva" - el individuo se transmute en divinidad. La práctica del pranayama avanzado es la llave para el desarrollo espiritual, ya que activa el despertar de los centros de consciencia o chakras. También porque - como enseña el Yoga - cada estado de consciencia está asociado a un patrón de respiración, y a la inversa, a través de un patrón de respiración podemos inducir diferentes estados de consciencia, incluyendo aquellos más meditativos e interiorizados conducen al "samadhi", la unión con el Ser.

La ciencia del pranayama era conocida como "Vasi Yoga" por los Siddhas. Kriya Babaji fue iniciado en el Kriya Kundalini Pranayama por el legendario Siddha Agastyar cerca de Courtrallam, al sur de la India. Tras esta iniciación Babaji se desplazó a Badrinath donde alcanzó el soruba samadhi, la completa divinización de su ser, incluyendo el cuerpo físico.

Kriya Kundalini Pranayama es la herramienta más importante y poderosa del Kriya Yoga de Babaji. Despierta la Kundalini, la energía latente situada en el muladhara chakra, y la distribuye por la red de nadis o canales de energía. Mediante una práctica regular el estudiante despierta gradualmente todos los chakras, con sus correspondientes niveles de conciencia. Esto llevará finalmente, cuando madure la evolución del yogui, a la realización del Ser y al estado sin aliento del samadhi.

El logro del soruba samadhi revela que el individuo se ha sometido completamente a la Voluntad Divina y le ha permitido descender a todos los planos de la naturaleza humana y transformarlos. Babaji declaró que la práctica de Kriya Kundalini Pranayama fue esencial para esta transformación.

Después Dios actúa silenciosamente a través de esas manifestaciones en el plano físico denso, ayudando a todos los que quieren evolucionar hacia la vida superior. Ése es el trabajo de los Siddhas.

Kriya Yoga - mayo
http://www.kriyayogadebabaji.net/lista32.htm

jueves, 17 de noviembre de 2016

Nuestro ashram de Kriya Yoga en Badrinath

El pasado mes de septiembre un grupo de estudiantes de Kriya Yoga estrenamos el nuevo ashram en Badrinath. Se espera que esté finalmente acabado el año próximo, sólo falta terminar la construcción del comedor, el foso para el fuego y algunas habitaciones más. El alojamiento resultó muy cómodo, con habitaciones para dos personas con baño, calefacción, fregadero y armarios, y dos enormes salas para practicar Yoga. El nuevo ashram no está destinado al turismo, sino a que los estudiantes de Kriya Yoga puedan pasar un tiempo allí realizando su sadhana en el entorno más elevado posible. El valle de Badrinath, donde Babaji alcanzó el soruba samadhi (cuerpo dorado divinizado), ha estado consagrado durante miles de año a la práctica espiritual. Es un entorno santificado por el esfuerzo de incontables yoguis y santos, y realmente el estudiante puede comprobar cómo la mente entra en un profundo estado meditativo enseguida... dice la leyenda india que una meditación aquí equivale a mil meditaciones.
Tod@s l@s sadhakas de Kriya Yoga son bienvenid@s al ashram, que estará disponible de mayo a noviembre de cada año, época en que cesan las nieves y el valle es accesible. Cualquier estudiante interesad@ en viajar a Badrinath puede escribirme a info@kriyayogadebabaji.net respecto a la organización de un grupo de habla hispana.

jueves, 21 de agosto de 2014

El conocimiento último


Toda búsqueda de conocimiento finaliza en lo que en India llaman vinjnana – la sabiduría. La sabiduría real es el conocimiento de la realidad última o primordial. Algunos lo llaman “Dios”, pero, ¿qué es este Dios?

Popularmente, en nuestra tradición judeo-cristiana, uno puede pensar en un anciano vestido de camisón sentado encima de una nube, en los “cielos”.

La tradición de los Siddhas habla de una única consciencia que está detrás de todas las cosas, de la que nosotros no seríamos sino una parte fragmentada, separada del resto de ella por el principio de la naturaleza llamado “ego”. El trabajo del yogui es expandir su propia consciencia, hasta fundirse con esa consciencia única que abarca todo lo creado y lo no creado. Los yoguis de realización espiritual son omniscientes, están en todas partes, y trascienden en su conocimiento el pasado, el presente y el futuro.

Jesús hablaba de esta consciencia trascendente como “Padre nuestro que estás en los cielos”. Los Siddhas de la India hablan de vettaveli o espacio de liberación. El espacio, el cielo, es una buena imagen para ilustrar a esa consciencia omnipresente; igual que el espacio, sin principio ni fin, la consciencia es la base primordial sobre la que se manifiestan los objetos que experimentamos, la creación.

Igual que el vapor del aire se puede condensar en agua y solidificar en hielo, esta consciencia suprema puede personificarse en formas infinitas, en tantas como devotos o religiones que la adoran. La mente humana necesita formas para concebir lo que está más allá, porque no puede concebir la consciencia sin forma, la meta final de la realización humana espiritual.

Dijo Shiva: Dios no es Vishnu, Brahma ni Shiva, ni el viento, ni el sol ni la luna, ni los brahmines ni los reyes, ni tú ni yo, ni Lakshmi ni la mente. Dios no tiene forma y no está determinado por objeto alguno, sea cual fuere; el esplendor no creado que no tiene principio ni fin, es lo que se conoce como Dios o el Señor Shiva, que es consciencia pura. - Yoga Vashishta

La consciencia pura nunca es un objeto – es el sujeto. Pero la mente siempre busca “objetos” a los que agarrar o perseguir. Cuando la mente se fija en el sujeto, en la consciencia ¡tiende a desaparecer! Por ello, cuanto más indagamos sobre el origen de nuestra propia consciencia, más profundizamos en el silencio – en la ausencia de objetos mentales.

La detención total de la mente puede ser de dos clases. Una es el autoconocimiento o auto-indagación sobre el Ser; la otra es la detención del prana o fuerza vital. - Yoga Vashishta.

La mente no puede “entender” la consciencia, no puede agarrarla como un objeto, porque cuando aparece la consciencia, la mente pasa a ser un objeto más, que puede ser también observado, hasta que desaparece.

Imaginemos que vamos caminando por la noche, iluminando nuestro sendero con la ayuda de una linterna. Con ella iluminamos y vemos todo lo que nos encontramos, pero quizá nunca se nos ocurriría ver la linterna misma, nuestra fuente de luz. Con la ayuda de un espejo podríamos reflejar su luz de vuelta a su origen, y comprender que salía de la linterna.

Hay cosas que vemos y cosas que nunca vemos ni cuestionamos. Nuestra mente y nuestro ego (el “yo”) son unas de ellas; con el espejo de la meditación y la auto-indagación podríamos revertir el flujo de nuestra atención y ser conscientes de ellas. Nos encontraríamos entonces con un conjunto de patrones mentales y emocionales recurrentes que llamamos nuestro “yo”, y que, desde nuestro nuevo ángulo de visión, ya no tenemos necesariamente por qué seguir ciegamente. Y tras ello queda la luz pura sin imágenes del Ser, la consciencia pura incondicionada.


Samadhi – de la forma al Absoluto

El Raja Yoga de Patanjali, descrito en sus Yoga Sutras, propone un proceso de meditaciones que van separando la consciencia humana de su ligación con los objetos, incluyendo los sentidos y los pensamientos, hasta experimentar la absorción en la consciencia pura – lo que se llama samadhi.

El Kriya Yoga de Babaji propone esta misma meta, con la ayuda además de técnicas más energéticas como el pranayama y las asanas, propias del Yoga más tardío, el Yoga tántrico.

Un error al practicar las kriyas o técnicas de samadhi es buscar experiencias trascendentales. Las kriyas de samadhi siguen el proceso de samyama descrito en los Yoga Sutras: concentración, meditación y absorción (samadhi). La mente se acaba disolviendo en diferentes temas de concentración, y lo que sigue es la vivencia de la consciencia pura.

Lo fenoménico, incluyendo la fenomenología “espiritual” (visiones, revelaciones, poderes psíquicos…) es un desvío de la meta. Esas experiencias, en el mejor de los casos pueden indicarnos el camino a seguir, pero no son fines en sí mismas. El fin es la consciencia pura, la realidad última que hace posible que existan todas las experiencias, el Ser. En India definieron esta realidad primordial como Sat-Chit-Ananda: existencia, consciencia y gozo absolutos.


Del Absoluto a la forma

Pero tras la experiencia de la consciencia pura, está “la vuelta al mercado” que dicen en el Zen. La consumación de la realización yóguica viene cuando esta dualidad entre el silencio absoluto de la consciencia pura y la vivencia entre el mundo de los objetos se va disolviendo, hasta que toda la vida cotidiana se convierte en samadhi – la vivencia de Dios o la consciencia cósmica también en el mundo. Técnicamente esto se llama sahaja nirvikalpa samadhi en el Yoga clásico.

Los Siddhas llevan esta integración a su máxima expresión, con el llamado soruba samadhi, la divinización de las células del cuerpo físico. Una realización espiritual que trasciende incluso la dualidad de la vida-muerte en el plano físico. Ramalinga Swami, un santo de la India del siglo XIX, es un caso moderno conocido de un yogui con esta rara y suprema realización. 

lunes, 25 de febrero de 2013

El Tantra de los 18 Siddhas


Una definición práctica y breve de lo que es el Tantra sería: el esfuerzo de concentrar en los chakras superiores la energía vital que está acumulada en los chakras inferiores. De este modo, es la energía misma la que se encarga de activar los estados de consciencia más elevados, asociados con los chakras superiores.

La transmutación de la energía sexual en energía espiritual es, por ello, uno de los puntos clave enfatizados por los Siddhas en sus textos. Entre ellos destacan los escritos del Siddha Boganathar, de quien se dice que fue el fundador del Taoísmo, disciplina especializada en la transmutación de esta energía.

Para poder realizar este trabajo debemos tener en cuenta estos diferentes componentes de la anatomía sutil, presentes en el llamado cuerpo vital o emocional, el cuerpo energético que sostienen el cuerpo físico. Estos componentes son los nadis o canales de energía y los chakras o centros de energía y de consciencia. Ambos deben ser purificados y activados.

El sistema energético del cuerpo vital es comparable a un circuito eléctrico, con sus diferentes cables (los nadis) y baterías (chakras) por los que circula la electricidad. Cuanto menos purificados estén los cables y las baterías, más resistencia ofrecerán al paso de la energía, con lo que el circuito se recalentará a su paso, y sólo tolerará voltajes muy reducidos; no podrá tolerar niveles elevados de energía.

Una experiencia interna inusual, motivada por una transmisión de energía (lo que llaman “shaktipat”) o por una práctica intensiva no equilibrada, puede suponer una gran descarga de electricidad en el circuito. Pero si éste no está preparado para soportar este voltaje, se producirá una chispa, un cortocircuito que estropeará algunos de sus componentes. Algunas personas denominan a esto “experiencias espirituales”. Pero tales experiencias no pueden durar. Así que, nuestro trabajo como practicantes de Yoga, es acondicionar un circuito eléctrico interno que pueda tolerar, de forma progresiva y constante, niveles más y más altos de energía – niveles más y más elevados de consciencia. Esto supone un trabajo constante y sostenido, y a largo plazo, no un chispazo temporal.

Los Siddhas del sur de la India enfatizan en sus poemas el trabajo espiritual con los chakras, con los nadis y con la energía Kundalini, presente de forma potencial en el primer chakra.


Kriyas (técnicas) de Yoga

En el Kriya Yoga de Babaji tenemos, en primer lugar, la práctica de las 18 asanas para limpiar los nadis y activar progresivamente los chakras. Yoguis como Satyananda Saraswati señalan la importancia de activarlos de una forma progresiva, ya que su apertura total repentina puede abrumar al practicante con contenidos almacenados en ellos, provenientes de otras vidas.

Para evitar este problema tenemos la primera técnica de meditación, Shuddi, para limpiar el subconsciente, donde se almacenan estos contenidos. También se enseñan en la Tercera Iniciación algunas meditaciones avanzadas para efectuar esta purificación, como las de las meditaciones de las Aperturas Divinas y otras. La repetición de mantras también resulta efectiva para esta purificación del subconsciente.

Otras técnicas imprescindibles para activar los chakras y transmutar la energía vital/sexual son:

- Los bandahs o cierres musculares – Tirumular dedica capítulos a esta práctica en su obra “Tirumandiram”; diversos textos de Yoga como el “Hatha Yoga Pradipika” también enfatizan estas técnicas.
- Los pranayamas Brahmacharya Ojas Matreika Pranayama y Kriya Kundalini Pranayama.

En la Tercera Iniciación se enseñan además kriyas o técnicas específicas para activar los chakras y purificar sus contenidos, mediante meditaciones, mantras y asanas.


La Luz y la Gracia divinas

El concepto de “Gracia”, el descenso de la energía y de la consciencia divinas, está muy presente en la tradición de los Siddhas (llamada Saiva Siddhantam del sur de la India). Shiva, la divinidad misma, el Absoluto, es un término que significa “lo auspicioso”. En el Tirumandiram se mencionan las cinco acciones de la Divinidad: creación, preservación, destrucción, oscurecimiento y gracia, y todas ellas son consideradas actos de gracia de la Divinidad hacia el alma.

Tras los esfuerzos del yogui por prepararse y purificarse para el Divino, y por la llamada incesante y la entrega a Él, se produce finalmente el descenso de la Gracia.

Este esfuerzo yóguico equivale a la acumulación de la energía vital en los centros superiores de consciencia o chakras. Esto se consigue no sólo con técnicas yóguicas, sino también con devoción y aspiración sostenidas, y con un comportamiento recto y ético. Esta acumulación de energía permite la visión de la Luz divina. Esta Luz es mencionada constantemente en el Tirumandiram y en otros poemas de los Siddhas: 



                        Siddha Tirumular 


“Si uno se concentra en la forma de la luz, hay iluminación;
si uno se funde en la luz, Él se volverá uno contigo”
(Tirumandiram,verso 2681). 


“Como las gotas de agua que no se adherirán a la hoja del loto
tal es el deseo del mundo.
Empújalo lejos
y reverencia, y adora, adora oh serpiente danzante
los pies de la resplandeciente
deslumbrante y brillante luz blanca,
brillando en todas partes.” 

Siddha Pambatti 


“¡Oh alaba la Luz de la Lámpara, la joya de los cielos,
la gran Luz de reflexión, la joya en el ojo! 

¡Oh alaba la Luz con rayos que han transgredido la Trinidad del tiempo y mantenla firme dentro de tu corazón y de tu mente!” 

Siddha Idai Kadar 


“Para aquellos que han conocido 
que la Verdad es Luz Clara,
¿Qué sentido tienen los favores reales?” 

Siddha Kudambai 


El Siddha Tirumular menciona también la aparición de Nada, el sonido divino Om, como resultado de esta concentración de energía vital en los chakras superiores. La sadhana o disciplina yóguica permite la unión de Bindu y Nada – la unión de la energía vital/sexual con el Om, la unión del individuo con la vibración del cosmos. 

En el Yoga tradicional se apuntaría entonces hacia la meta del Nirvikalpa Samadhi, la extinción de la individualidad en la consciencia pura absoluta, con el resultado de Moksha o la liberación del individuo del ciclo forzoso de las reencarnaciones. 

El Saiva Siddhantam de los Siddhas, con su meta del Soruba Samadhi, enfatiza no obstante el logro del cielo en la tierra, la unión perfecta de Shiva y Shakti en el ser humano, la transmutación de la materia (que es energía, al fin y al cabo) en la perfecta expresión de la consciencia divina. 

Para este fin, la Luz divina es, en este momento, el principio divino intermedio entre el Absoluto y la creación, participando de ambos. Este principio sería el agente transmutador de este proceso, pudiendo actuar incluso sobre el cuerpo físico: 


“Si te concentras en la luz y cantas claramente
con una mente que se derrite, Él hará tu cuerpo
de oro mediante la píldora alquímica de Sivaya Nama” 
(Tirumandiram, verso 2709). 




                          Ramalinga 


Un Siddha del siglo XIX como Ramalinga habló de todo ello en sus innumerables poemas, en los que invoca a la Divinidad en su aspecto de “Luz divina de Gracia” (Arul Perun Yoti), para que descienda y transmute el cuerpo físico en un cuerpo inmortal de luz. Él mismo obtuvo esta realización yóguica final, aunque su mensaje tuvo escasa repercusión en sus contemporáneos. 

Pero este descenso de la Gracia divina en forma de luz pertenecería a fases muy avanzadas de la sadhana, habiéndose cumplido previamente todos los requisitos de los que hemos hablado antes. 

Y a estos requisitos habría que añadir la necesidad de la entrega total al Divino. Un aspecto enfatizado totalmente por los Siddhas modernos Sri Aurobindo y la Madre. Su Yoga Integral, que apunta también a la transformación total, incluso de lo físico, empieza y termina con esta entrega total al Divino, en su aspecto dinámico y energético: la Madre divina. 


El papel del gurú 

Los Siddhas destacan también el papel del gurú o maestro. Éste prescribe la sadhana, la práctica espiritual concreta que debe seguir el discípulo, y es finalmente quien le otorga la realización espiritual, la unión con el Divino, cuando el discípulo la hace posible mediante su preparación y su entrega. El gurú es, entonces, la puerta hacia el Divino, el Absoluto, cuya gracia se manifiesta de forma personal en el gurú. 

El enfoque de los Siddhas es directo, práctico y realista, más allá de la especulación teológica. El aspirante espiritual avanzará en el sendero en la medida en que se entregue a él, con su práctica yóguica y con su devoción al gurú y al Divino. El esfuerzo del aspirante es proporcional a la felicidad que obtendrá. 

También afirman que la Gracia del Divino siempre se está derramando sobre todos, pero mediante la sadhana yóguica aprendemos a convertirnos en recipientes capaces de recoger, sin fisuras, la lluvia de la Gracia. Shiva, el Divino, es la quintaesencia, la fuente sin fin de esta Gracia.